Cuando entiendo las cosas que podrían hacerte daño
siento la rabía de no ser inmenso
Y alcanzar los confines del cielo
por si el murmullo de las estrellas
pudiera perturbar tu sueño
Un ejercito de sombras apagará el medio día
en una fiesta donde la música bailará con las aristas
Me aprenderé la mirada de todas las fieras,
aprenderé los campos eternos y el color del viento
Y en el fuego que has prendido dentro
arderán los cinco elementos.
miércoles, 18 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
O amor é un vo lixeiro
que se cerne cando chegas
carón a min, acendidas as meixelas
regalando o teu sorriso eu, morro
O meu vo non é de amor lixeiro
que se pouse cando marchas.
Caen todalas horas no reloxo da alborada
e na miña testa fala a tua voz de nata,
aluman os teus ollos esta escura casa
Na arquitectura do teu amor
abarco dende a tormenta a calma,
medro coma unha árbore inmensa
que abriga na túa ansia
e enraíza nas longas tardes de conversa franca.
domingo, 17 de abril de 2011
Osa mayor
Por el tetragrama de un tendido eléctrico
bajó la osa constelada a beber a la bahía,
pero ninguno pudimos verla
por que el miedo a la noche, durante el día,
había dejado todas las luces encendidas.
bajó la osa constelada a beber a la bahía,
pero ninguno pudimos verla
por que el miedo a la noche, durante el día,
había dejado todas las luces encendidas.
Caroline: Time After Time
Así tras el largo camino recorrido empezaron a aparecer las primeras señales del cielo. Al principio me pareció un ángel, pero tras escuchar un rato me di cuenta que era Dios.
martes, 15 de marzo de 2011
Hidrocarburo (aquel gato)
Y llegó la hora en que los hidrocarburos fueron conquistando el planeta. Si un día fueron las bacterias, al otro los dinosaurios, al siguiente el ser humano, cuando todos los pronósticos se inclinaban por una floreciente edad de los virus... aparecieron los hidrocarburos.
Con sutil movimiento envolvente como tenaza tridimensional lanzaron su ataque por tierra mar y aire. Dotados de inteligencia compleja distribuida por su amplia y framentada geografía, los hidrocarburos no atacaron a cuerpo desnudo ni buscaron un cara a cara.
Desde las entrañas de la tierra urdieron un plan que abarcaba todos los frentes. Así para abandonar su recónditos dominios sin levantar sospechas, se manifestaron como una fuente amigable de energía a la que el hombre se entregó alegre y despreocupado. Además de cubrir las necesidades básicas de supervivencia, los humanos pudimos dar rienda suelta a nuestra vanidad y experimentar una sensación de poder antes propia de dioses y fuerzas de la naturaleza que de nuestra condición mortal.
Así con el anzuelo ya camino del esófago un ser humano encantado de haberse conocido, abrió la puerta a la edad de los hidrocarburos.La verdad que todo fue sobre ruedas para estos seres subterráneos, pocas las ocasiones en que el viento sopla tan a favor en este mundo que podría perfectamente llamarse planeta tropezón. Con esa obsesión nuestra de prenderle fuego a cualquier cosa por absurda que sea, abrimos la puerta a la invasión que incialmente se extendió por tierra y mar.
Pero estos individuos que además de listos son inteligentes, apenas leídos los primeros tratados bélicos comprendieron que lo importante era dominar el aire, además los extremos se tocan y tras tan largo tiempo bajo tierra fue todo un gran placer apropiarse del cielo, un lugar donde los éxitos tienen mejor sabor. Mientras bajo su mirada la ingenua humanidad iba y venía ensimismada cada vez con más ajetreo, mayor velocidad y ruido como si fuese a sublimarse.
Además las nuevas criaturas mecánicas que crecieron y se multiplicaron por todo el planeta bramando y atronando, parecían reencarnaciones metálicas de antiguos dinosaurios que hubieran vuelto como una excrecencia de la nueva clase dominante para volver a apropiarse de la tierra...
Con sutil movimiento envolvente como tenaza tridimensional lanzaron su ataque por tierra mar y aire. Dotados de inteligencia compleja distribuida por su amplia y framentada geografía, los hidrocarburos no atacaron a cuerpo desnudo ni buscaron un cara a cara.
Desde las entrañas de la tierra urdieron un plan que abarcaba todos los frentes. Así para abandonar su recónditos dominios sin levantar sospechas, se manifestaron como una fuente amigable de energía a la que el hombre se entregó alegre y despreocupado. Además de cubrir las necesidades básicas de supervivencia, los humanos pudimos dar rienda suelta a nuestra vanidad y experimentar una sensación de poder antes propia de dioses y fuerzas de la naturaleza que de nuestra condición mortal.
Así con el anzuelo ya camino del esófago un ser humano encantado de haberse conocido, abrió la puerta a la edad de los hidrocarburos.La verdad que todo fue sobre ruedas para estos seres subterráneos, pocas las ocasiones en que el viento sopla tan a favor en este mundo que podría perfectamente llamarse planeta tropezón. Con esa obsesión nuestra de prenderle fuego a cualquier cosa por absurda que sea, abrimos la puerta a la invasión que incialmente se extendió por tierra y mar.
Pero estos individuos que además de listos son inteligentes, apenas leídos los primeros tratados bélicos comprendieron que lo importante era dominar el aire, además los extremos se tocan y tras tan largo tiempo bajo tierra fue todo un gran placer apropiarse del cielo, un lugar donde los éxitos tienen mejor sabor. Mientras bajo su mirada la ingenua humanidad iba y venía ensimismada cada vez con más ajetreo, mayor velocidad y ruido como si fuese a sublimarse.
Además las nuevas criaturas mecánicas que crecieron y se multiplicaron por todo el planeta bramando y atronando, parecían reencarnaciones metálicas de antiguos dinosaurios que hubieran vuelto como una excrecencia de la nueva clase dominante para volver a apropiarse de la tierra...
lunes, 21 de febrero de 2011
nada
domingo, 6 de febrero de 2011
El domador
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