miércoles, 14 de diciembre de 2011

domesticidad fatal




Mientras fregoteaba el pasillo, me he dado cuenta que estaba lleno de extraños seres, caras espantosas que destilan dolor y un odio eterno por su destino. Afortunadamente el bioalcohol y su olor a foresta me protegía.

A pesar de que me dolía la cabeza como un entierro a un domingo soleado. Descuarticé el pollo, actor protagonista en la sopa e invitado especial a la fiesta de la cerveza en cacerola. Desmembrando y friendo me vinieron a la cabeza los fantasmas del pasillo. Las almas de todos los cadáveres que han pasado por la cocina y han logrado burlar el extractor, viven en el pasillo. Mientras caía en la cuenta de todo esto, había destripado y cortado en aros seis calamares, quizás padres de familia, a los que llorarán sus deudos. Por no hablar del pollo, quizás en su primera noche de juerga había caído... o peor después de concertar para dentro de dos días su primer encuentro sexual. Entre las víctimas del domingo dos cebollas, tres tomates, perejil, etc. Todos arrancados de su vida cotidiana, que salvajada...

Si tomas un Gintonic que sepas que las bayas de enebro, esos graciosos seres que recuerdan a un conguito, son aplastados y estrujados vivos para extraer su jugo, sin piedad. Así que si el domingo te duele la cabeza es por el entierro que se está celebrando en tu cabeza tras el asesinato que el sábado has perpetrado en tu organismo.



domingo, 23 de octubre de 2011

En estos días

En estos días que creemos nuestros
la piedra filosofal es el amor.
 En estos tiempos que corren sin dueño
miradas de neón, corazones negros,
caricias alquiladas y venus de hojalata.
disparan pensamientos de esperanza
que jamás abandonan la recámara.
Caballos desbocados de nostalgia
fracturan el cristal del alma.
En estos días que parecían míos...




domingo, 21 de agosto de 2011

La escritura




"Voy a rezar una pequeña oración por ti"
. Por la mañana al escuchar esta canción  y me apeteció escribir algo bonito. Que sólo fuera bonito, sin ningún otro matiz.
Entonces pensé que la escritura no es otra cosa que dar forma a las lineas rectas, ellas son simples pero también orgullosas, están tan seguras de si mismas que caen en el egoísmo, jamás dudan. Nos observan con superioridad sin vacilación alguna conocedoras de su papel imprescindible en el mundo en que vivimos. Ignorando que no son más que un subproducto nuestro, que sin nosotros no existirían. La ignorancia es agresiva casi siempre.
Una de las más indomables lineas rectas es la alambrada de espinas, hiere la mirada y  desgarran el aire que se deshilacha en flequillos de confite a su paso. Si es un aire marino, por estar la alambrada cerca del mar, bajo los alambres se forman montoncitos de sal del propio aire deshilachado, que saben igual que las comisuras de tu boca. Luego cuando llueve el agua lo arrastra al mar y vuelve empezar el ciclo. Como esos besos que roban el amor de la boca y luego lo entregan al viento que lo perderá en la proxima alambrada maldiciendo por lo poco que ha podido disfrutarlo.
Por eso me vine al lado del mar, para escribirte, con mi dedo indice recojo un poco de sal bajo la alambrada y dejo que mi boca te imagine y el sabor embargue todo mi ser.
Los alambres están cubiertos de herrumbre por paso del tiempo y el salitre lo que facilita mi tarea de trocear el metal oxidado que va manchando mis manos de azafrán. Así con manos de herrero antiguo voy escribiendo cerezas a las que pongo unos finísimos cristales de sal en borde convexo antes de que la carne se pliegue en el ombligo que la une al árbol y pienso que puede ser la imagen silenciosa de tu ombligo. O me invento unos pájaros de caramelo que tras reconocer la alambrada, vuelen advirtiendo lo irreversible y profundo que es el dolor.
Con un poco suerte y un poco de tiento cuando acabe la tarde tendré centenas de letras para inventar historias que al final del todo siempre giran en torno  a tu nombre.





lunes, 18 de julio de 2011

Insomnio




Hace días... noches, mejor dicho, que me cuesta conciliar el sueño. Es como si percibiera una presencia extraña, podría decir  un espectro, pero es una posibilidad tan aterradora  que prefiero no considerarla. Percibo algo pero no sé... la turbadora sensación de un remordimiento que no pudieras emparejar con ninguna culpa.
 

En mitad de la noche el aire va ganando en densidad hasta el punto de dificultarme la respiración, entonces me incorporo bruscamente con la sensación de precipitarme sobre la cama desde la altura del techo, sin aire. Durante unos minutos permanece la sensación de estar flotando en un mar muerto, del que he emergido con urgencia en busca de aire. Al fin, progresivamente esa densidad fría que me oprime remite hasta desaparecer.

Cada día me cuesta más volver a casa. Ayer mirando los gráficos de producción de los últimos meses he percibido como la carga de trabajo se ha ido desplazando hacia las tardes, si hay posibilidad, siempre hacia las últimas horas, ni siquiera era consciente de ello ni tampoco de como estoy asumiendo más viajes que mis compañeros.
 

Durante la última semana, en la que he tomado consciencia de la situación me resulta muy difícil volver  a casa, como en aquellos días en los que el perro estaba moribundo, cada día un poco más lejos un poco más apagado,  con  la mirada más vidriosa...

Es verdad que he estado consultando en la web parapsicólogos y mediums, pero en el último momento me freno y trato de buscar una explicación racional.

Tampoco tengo claro que un especialista en salud mental sea el destino donde erradicar esta amenaza. El resto de mi vida está como siempre, amigos,  trabajo, si exceptuamos esa pequeña sobrecarga a la que me someto con sutil predisposición. Claro está, también hay que añadir su ausencia, pero hace ya meses  que ella se fue.
 

Por otra parte la casa es nueva, en los terrenos donde está construida no había ningún cementerio o enterramiento histórico, eran  fincas rústicas forestales pobladas con planifolios de tres o cuatro especies, justo al borde del soto bosque fluvial. Que yo sepa mis vecinos no han tenido mayor problema, ninguno de los siete que habitamos estas viviendas clónicas en este paisaje idílico.


La habitación es un estándar, el suelo de madera proporciona un matiz sabroso al crema de las paredes y el techo. En la distribución domina una simetría radial, partiendo de un eje imaginario que divide la cama en dos mitades iguales, las mesillas son el único toque discordante una es blanca y la otra negra satinada, con sus  patas torneadas soportan las lámparas como si fuesen satélites triunfantes con más protagonismo que el propio planeta, siempre me parecieron excesivamente aparatosas... Por lo demás antes de que la linea imaginaria atraviese la pared se encuentra la cómoda meticulosamente centrada tres cajones superpuestos en cada mitad y uno común en la parte más baja y los armarios, paquidermos de este ecosistema simétrico. Su armario está vacío ahora, después de haber sido su mayor confidente, silente guardián de sus secretos, testigo de todos los gestos, de cada centímetro de piel, cada giro de su cuello delicioso, protector de todas sus intimidades, quien sabe si el único confidente de sus planes. Tras el arco iris de todos sus registros, la aridez transparente de la nada.
 

Antes de acostarme prefiero cerrar sus puertas, por aquello de evitar la mala vibración del recuerdo y  para sentirme más cómodo y tener a raya el agujero negro de  su interior. 


De repente cuando invariablemente  me he despertado con la sensación de asfixia fría he reparado en que sus puertas estaban abiertas en par, y yo a los pies de la cama. El armario está tratando de devorarme para llenar enorme vacío que ella nos ha dejado dentro.

viernes, 10 de junio de 2011

DISTANCIA

Quero palpar este sentemento.                                                                      pincha en la foto
É un tren nocturno 
cada serán* me está percorrendo                  *(atardecer)
Pasaxeiros azuis  da morriña
desembarcan na miña vida
Polas estacións da espera
falan as xentes que chegan
desde o nacemento da vía
que no estás feita de barro. Eres distinta.

Quén pode darme fe? 
Para creer que serei esa rocha
que dende o cumio domina 
a túa casa e os sitios donde falas.

Qué palabras? Non escoito na distancia
Cantos andares de gacela? Cantas provocacións ó vento?
Se o meu alento fose o desa pedra, estaría ardendo,
sería esa estrela no alto que acende o teu ceo















 






miércoles, 18 de mayo de 2011

gigante

 Cuando entiendo las cosas que podrían hacerte daño
siento la rabía de no ser inmenso
Y alcanzar los confines del cielo
por si el murmullo de las estrellas
pudiera perturbar tu sueño

Un ejercito de sombras apagará el medio día
en una fiesta donde la música bailará con las aristas

Me aprenderé la mirada de  todas las fieras,
aprenderé los campos eternos y el color del viento
Y en el fuego que has prendido dentro
arderán los cinco elementos.