domingo, 5 de febrero de 2012
Flechazos
Muñeca, no puedes reprocharme nada, gracias a mi eres lo que eres y has llegado a donde has llegado, a fin de cuentas yo te saqué de donde estabas. No mal interpretes mis palabras, no pretendo ponerme estupendo ni redentor de males ajenos. Esto no tiene nada que ver contigo ni con que me sepa de memoria tus curvas, sigo necesitando pastillas para el mareo cuando las recorro. Ya sé que a las siete de la tarde eres capaz de transformar el más vulgar de los bulevares en una galerna de lascivia y lujuria contenida.
Esta vez es diferente, nunca había visto un universo como el que se dibujó en el fondo de sus pupilas al derramarse las salpicaduras del sol a través de la persiana entornada, su presencia contenida en gestos delicados y poderosos sabe a naufragio y aguacero. Es insoportable su mirada cargada de timidez y estrellas, ni de niño me habían hecho sentir tan pequeño y vulnerable como me siento frente a la insinuación de su sonrisa. Tienes que entenderlo, ya no soy yo, soy ella.
Muñeca, no puedes quejarte, guardo la factura y la caja, me sería fácil devolverte a tu destino.
viernes, 6 de enero de 2012
Ausencia
Dadme una herramienta
para desangrar mi pena
Atravesadme con la música
para desgarrar el viento
Mostradme la poesía
para deterner el tiempo
abarcar el vacío con mis manos
y arrancarlo de mi cuerpo
Dioses de las pequeñas cosas
llenad mi alma con este sustento
ahora que mi vida es un rescoldo
de manos, sonrisas, miradas. Anhelos
miércoles, 14 de diciembre de 2011
domesticidad fatal
Mientras fregoteaba el pasillo, me he dado cuenta que estaba lleno de extraños seres, caras espantosas que destilan dolor y un odio eterno por su destino. Afortunadamente el bioalcohol y su olor a foresta me protegía.
A pesar de que me dolía la cabeza como un entierro a un domingo soleado. Descuarticé el pollo, actor protagonista en la sopa e invitado especial a la fiesta de la cerveza en cacerola. Desmembrando y friendo me vinieron a la cabeza los fantasmas del pasillo. Las almas de todos los cadáveres que han pasado por la cocina y han logrado burlar el extractor, viven en el pasillo. Mientras caía en la cuenta de todo esto, había destripado y cortado en aros seis calamares, quizás padres de familia, a los que llorarán sus deudos. Por no hablar del pollo, quizás en su primera noche de juerga había caído... o peor después de concertar para dentro de dos días su primer encuentro sexual. Entre las víctimas del domingo dos cebollas, tres tomates, perejil, etc. Todos arrancados de su vida cotidiana, que salvajada...
Si tomas un Gintonic que sepas que las bayas de enebro, esos graciosos seres que recuerdan a un conguito, son aplastados y estrujados vivos para extraer su jugo, sin piedad. Así que si el domingo te duele la cabeza es por el entierro que se está celebrando en tu cabeza tras el asesinato que el sábado has perpetrado en tu organismo.
domingo, 23 de octubre de 2011
En estos días
En estos días que creemos nuestros
la piedra filosofal es el amor.
En estos tiempos que corren sin dueño
miradas de neón, corazones negros,
caricias alquiladas y venus de hojalata.
disparan pensamientos de esperanza
que jamás abandonan la recámara.
Caballos desbocados de nostalgia
fracturan el cristal del alma.
En estos días que parecían míos...
la piedra filosofal es el amor.
En estos tiempos que corren sin dueño
miradas de neón, corazones negros,
caricias alquiladas y venus de hojalata.
disparan pensamientos de esperanza
que jamás abandonan la recámara.
Caballos desbocados de nostalgia
fracturan el cristal del alma.
En estos días que parecían míos...
domingo, 2 de octubre de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
La escritura
"Voy a rezar una pequeña oración por ti"
. Por la mañana al escuchar esta canción y me apeteció escribir algo bonito. Que sólo fuera bonito, sin ningún otro matiz.
Entonces pensé que la escritura no es otra cosa que dar forma a las lineas rectas, ellas son simples pero también orgullosas, están tan seguras de si mismas que caen en el egoísmo, jamás dudan. Nos observan con superioridad sin vacilación alguna conocedoras de su papel imprescindible en el mundo en que vivimos. Ignorando que no son más que un subproducto nuestro, que sin nosotros no existirían. La ignorancia es agresiva casi siempre.
Una de las más indomables lineas rectas es la alambrada de espinas, hiere la mirada y desgarran el aire que se deshilacha en flequillos de confite a su paso. Si es un aire marino, por estar la alambrada cerca del mar, bajo los alambres se forman montoncitos de sal del propio aire deshilachado, que saben igual que las comisuras de tu boca. Luego cuando llueve el agua lo arrastra al mar y vuelve empezar el ciclo. Como esos besos que roban el amor de la boca y luego lo entregan al viento que lo perderá en la proxima alambrada maldiciendo por lo poco que ha podido disfrutarlo.
Por eso me vine al lado del mar, para escribirte, con mi dedo indice recojo un poco de sal bajo la alambrada y dejo que mi boca te imagine y el sabor embargue todo mi ser.
Los alambres están cubiertos de herrumbre por paso del tiempo y el salitre lo que facilita mi tarea de trocear el metal oxidado que va manchando mis manos de azafrán. Así con manos de herrero antiguo voy escribiendo cerezas a las que pongo unos finísimos cristales de sal en borde convexo antes de que la carne se pliegue en el ombligo que la une al árbol y pienso que puede ser la imagen silenciosa de tu ombligo. O me invento unos pájaros de caramelo que tras reconocer la alambrada, vuelen advirtiendo lo irreversible y profundo que es el dolor.
Con un poco suerte y un poco de tiento cuando acabe la tarde tendré centenas de letras para inventar historias que al final del todo siempre giran en torno a tu nombre.
lunes, 18 de julio de 2011
Insomnio
Hace días... noches, mejor dicho, que me cuesta conciliar el sueño. Es como si percibiera una presencia extraña, podría decir un espectro, pero es una posibilidad tan aterradora que prefiero no considerarla. Percibo algo pero no sé... la turbadora sensación de un remordimiento que no pudieras emparejar con ninguna culpa.
En mitad de la noche el aire va ganando en densidad hasta el punto de dificultarme la respiración, entonces me incorporo bruscamente con la sensación de precipitarme sobre la cama desde la altura del techo, sin aire. Durante unos minutos permanece la sensación de estar flotando en un mar muerto, del que he emergido con urgencia en busca de aire. Al fin, progresivamente esa densidad fría que me oprime remite hasta desaparecer.
Cada día me cuesta más volver a casa. Ayer mirando los gráficos de producción de los últimos meses he percibido como la carga de trabajo se ha ido desplazando hacia las tardes, si hay posibilidad, siempre hacia las últimas horas, ni siquiera era consciente de ello ni tampoco de como estoy asumiendo más viajes que mis compañeros.
Durante la última semana, en la que he tomado consciencia de la situación me resulta muy difícil volver a casa, como en aquellos días en los que el perro estaba moribundo, cada día un poco más lejos un poco más apagado, con la mirada más vidriosa...
Es verdad que he estado consultando en la web parapsicólogos y mediums, pero en el último momento me freno y trato de buscar una explicación racional.
Tampoco tengo claro que un especialista en salud mental sea el destino donde erradicar esta amenaza. El resto de mi vida está como siempre, amigos, trabajo, si exceptuamos esa pequeña sobrecarga a la que me someto con sutil predisposición. Claro está, también hay que añadir su ausencia, pero hace ya meses que ella se fue.
Por otra parte la casa es nueva, en los terrenos donde está construida no había ningún cementerio o enterramiento histórico, eran fincas rústicas forestales pobladas con planifolios de tres o cuatro especies, justo al borde del soto bosque fluvial. Que yo sepa mis vecinos no han tenido mayor problema, ninguno de los siete que habitamos estas viviendas clónicas en este paisaje idílico.
La habitación es un estándar, el suelo de madera proporciona un matiz sabroso al crema de las paredes y el techo. En la distribución domina una simetría radial, partiendo de un eje imaginario que divide la cama en dos mitades iguales, las mesillas son el único toque discordante una es blanca y la otra negra satinada, con sus patas torneadas soportan las lámparas como si fuesen satélites triunfantes con más protagonismo que el propio planeta, siempre me parecieron excesivamente aparatosas... Por lo demás antes de que la linea imaginaria atraviese la pared se encuentra la cómoda meticulosamente centrada tres cajones superpuestos en cada mitad y uno común en la parte más baja y los armarios, paquidermos de este ecosistema simétrico. Su armario está vacío ahora, después de haber sido su mayor confidente, silente guardián de sus secretos, testigo de todos los gestos, de cada centímetro de piel, cada giro de su cuello delicioso, protector de todas sus intimidades, quien sabe si el único confidente de sus planes. Tras el arco iris de todos sus registros, la aridez transparente de la nada.
Antes de acostarme prefiero cerrar sus puertas, por aquello de evitar la mala vibración del recuerdo y para sentirme más cómodo y tener a raya el agujero negro de su interior.
De repente cuando invariablemente me he despertado con la sensación de asfixia fría he reparado en que sus puertas estaban abiertas en par, y yo a los pies de la cama. El armario está tratando de devorarme para llenar enorme vacío que ella nos ha dejado dentro.
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