jueves, 29 de marzo de 2012

Perros

Como perros imaginarios
la calle ladraba
cuando tu espalda
abofeteó mi cara

Y mis manos prisioneras
no encontraron palabras

Corriendo tras tu nuca
la calle se tiñió de grana
como si al nacer el sol
rompiera a sangrar el alba

Por lo oscuro
un perro llamado olvido
traía lágrimas.

domingo, 5 de febrero de 2012

Flechazos



Muñeca, no puedes reprocharme nada, gracias a mi eres lo que eres y has llegado a donde has llegado, a fin de cuentas yo te saqué de donde estabas. No mal interpretes mis palabras, no pretendo ponerme estupendo ni redentor de males ajenos. Esto no tiene nada que ver contigo ni con que me sepa de memoria tus curvas, sigo necesitando pastillas para el mareo cuando las recorro. Ya sé que a las siete de la tarde eres capaz de transformar el más vulgar de los bulevares en una galerna de lascivia y lujuria contenida.

Esta vez es diferente, nunca había visto un universo como el que se dibujó en el fondo de sus pupilas al derramarse  las salpicaduras del sol a través de la persiana entornada, su presencia contenida en gestos delicados y poderosos sabe a naufragio y aguacero. Es insoportable su mirada cargada de timidez y estrellas, ni de niño me habían hecho sentir tan pequeño y vulnerable como me siento frente a la insinuación de su sonrisa. Tienes que entenderlo, ya no soy yo, soy ella.

Muñeca, no puedes quejarte, guardo la factura y la caja, me sería fácil devolverte a tu destino.



viernes, 6 de enero de 2012

Ausencia




Dadme una herramienta 
para desangrar mi pena

Atravesadme con la música
para desgarrar el viento

Mostradme la poesía 
para deterner el tiempo
abarcar el vacío con mis manos
y arrancarlo de mi cuerpo

Dioses de las pequeñas cosas
llenad mi alma con este sustento
ahora que mi vida es un  rescoldo
de manos, sonrisas, miradas. Anhelos






miércoles, 14 de diciembre de 2011

domesticidad fatal




Mientras fregoteaba el pasillo, me he dado cuenta que estaba lleno de extraños seres, caras espantosas que destilan dolor y un odio eterno por su destino. Afortunadamente el bioalcohol y su olor a foresta me protegía.

A pesar de que me dolía la cabeza como un entierro a un domingo soleado. Descuarticé el pollo, actor protagonista en la sopa e invitado especial a la fiesta de la cerveza en cacerola. Desmembrando y friendo me vinieron a la cabeza los fantasmas del pasillo. Las almas de todos los cadáveres que han pasado por la cocina y han logrado burlar el extractor, viven en el pasillo. Mientras caía en la cuenta de todo esto, había destripado y cortado en aros seis calamares, quizás padres de familia, a los que llorarán sus deudos. Por no hablar del pollo, quizás en su primera noche de juerga había caído... o peor después de concertar para dentro de dos días su primer encuentro sexual. Entre las víctimas del domingo dos cebollas, tres tomates, perejil, etc. Todos arrancados de su vida cotidiana, que salvajada...

Si tomas un Gintonic que sepas que las bayas de enebro, esos graciosos seres que recuerdan a un conguito, son aplastados y estrujados vivos para extraer su jugo, sin piedad. Así que si el domingo te duele la cabeza es por el entierro que se está celebrando en tu cabeza tras el asesinato que el sábado has perpetrado en tu organismo.



domingo, 23 de octubre de 2011

En estos días

En estos días que creemos nuestros
la piedra filosofal es el amor.
 En estos tiempos que corren sin dueño
miradas de neón, corazones negros,
caricias alquiladas y venus de hojalata.
disparan pensamientos de esperanza
que jamás abandonan la recámara.
Caballos desbocados de nostalgia
fracturan el cristal del alma.
En estos días que parecían míos...




domingo, 21 de agosto de 2011

La escritura




"Voy a rezar una pequeña oración por ti"
. Por la mañana al escuchar esta canción  y me apeteció escribir algo bonito. Que sólo fuera bonito, sin ningún otro matiz.
Entonces pensé que la escritura no es otra cosa que dar forma a las lineas rectas, ellas son simples pero también orgullosas, están tan seguras de si mismas que caen en el egoísmo, jamás dudan. Nos observan con superioridad sin vacilación alguna conocedoras de su papel imprescindible en el mundo en que vivimos. Ignorando que no son más que un subproducto nuestro, que sin nosotros no existirían. La ignorancia es agresiva casi siempre.
Una de las más indomables lineas rectas es la alambrada de espinas, hiere la mirada y  desgarran el aire que se deshilacha en flequillos de confite a su paso. Si es un aire marino, por estar la alambrada cerca del mar, bajo los alambres se forman montoncitos de sal del propio aire deshilachado, que saben igual que las comisuras de tu boca. Luego cuando llueve el agua lo arrastra al mar y vuelve empezar el ciclo. Como esos besos que roban el amor de la boca y luego lo entregan al viento que lo perderá en la proxima alambrada maldiciendo por lo poco que ha podido disfrutarlo.
Por eso me vine al lado del mar, para escribirte, con mi dedo indice recojo un poco de sal bajo la alambrada y dejo que mi boca te imagine y el sabor embargue todo mi ser.
Los alambres están cubiertos de herrumbre por paso del tiempo y el salitre lo que facilita mi tarea de trocear el metal oxidado que va manchando mis manos de azafrán. Así con manos de herrero antiguo voy escribiendo cerezas a las que pongo unos finísimos cristales de sal en borde convexo antes de que la carne se pliegue en el ombligo que la une al árbol y pienso que puede ser la imagen silenciosa de tu ombligo. O me invento unos pájaros de caramelo que tras reconocer la alambrada, vuelen advirtiendo lo irreversible y profundo que es el dolor.
Con un poco suerte y un poco de tiento cuando acabe la tarde tendré centenas de letras para inventar historias que al final del todo siempre giran en torno  a tu nombre.