domingo, 8 de mayo de 2011
O amor é un vo lixeiro
que se cerne cando chegas
carón a min, acendidas as meixelas
regalando o teu sorriso eu, morro
O meu vo non é de amor lixeiro
que se pouse cando marchas.
Caen todalas horas no reloxo da alborada
e na miña testa fala a tua voz de nata,
aluman os teus ollos esta escura casa
Na arquitectura do teu amor
abarco dende a tormenta a calma,
medro coma unha árbore inmensa
que abriga na túa ansia
e enraíza nas longas tardes de conversa franca.
domingo, 17 de abril de 2011
Osa mayor
Por el tetragrama de un tendido eléctrico
bajó la osa constelada a beber a la bahía,
pero ninguno pudimos verla
por que el miedo a la noche, durante el día,
había dejado todas las luces encendidas.
bajó la osa constelada a beber a la bahía,
pero ninguno pudimos verla
por que el miedo a la noche, durante el día,
había dejado todas las luces encendidas.
Caroline: Time After Time
Así tras el largo camino recorrido empezaron a aparecer las primeras señales del cielo. Al principio me pareció un ángel, pero tras escuchar un rato me di cuenta que era Dios.
martes, 15 de marzo de 2011
Hidrocarburo (aquel gato)
Y llegó la hora en que los hidrocarburos fueron conquistando el planeta. Si un día fueron las bacterias, al otro los dinosaurios, al siguiente el ser humano, cuando todos los pronósticos se inclinaban por una floreciente edad de los virus... aparecieron los hidrocarburos.
Con sutil movimiento envolvente como tenaza tridimensional lanzaron su ataque por tierra mar y aire. Dotados de inteligencia compleja distribuida por su amplia y framentada geografía, los hidrocarburos no atacaron a cuerpo desnudo ni buscaron un cara a cara.
Desde las entrañas de la tierra urdieron un plan que abarcaba todos los frentes. Así para abandonar su recónditos dominios sin levantar sospechas, se manifestaron como una fuente amigable de energía a la que el hombre se entregó alegre y despreocupado. Además de cubrir las necesidades básicas de supervivencia, los humanos pudimos dar rienda suelta a nuestra vanidad y experimentar una sensación de poder antes propia de dioses y fuerzas de la naturaleza que de nuestra condición mortal.
Así con el anzuelo ya camino del esófago un ser humano encantado de haberse conocido, abrió la puerta a la edad de los hidrocarburos.La verdad que todo fue sobre ruedas para estos seres subterráneos, pocas las ocasiones en que el viento sopla tan a favor en este mundo que podría perfectamente llamarse planeta tropezón. Con esa obsesión nuestra de prenderle fuego a cualquier cosa por absurda que sea, abrimos la puerta a la invasión que incialmente se extendió por tierra y mar.
Pero estos individuos que además de listos son inteligentes, apenas leídos los primeros tratados bélicos comprendieron que lo importante era dominar el aire, además los extremos se tocan y tras tan largo tiempo bajo tierra fue todo un gran placer apropiarse del cielo, un lugar donde los éxitos tienen mejor sabor. Mientras bajo su mirada la ingenua humanidad iba y venía ensimismada cada vez con más ajetreo, mayor velocidad y ruido como si fuese a sublimarse.
Además las nuevas criaturas mecánicas que crecieron y se multiplicaron por todo el planeta bramando y atronando, parecían reencarnaciones metálicas de antiguos dinosaurios que hubieran vuelto como una excrecencia de la nueva clase dominante para volver a apropiarse de la tierra...
Con sutil movimiento envolvente como tenaza tridimensional lanzaron su ataque por tierra mar y aire. Dotados de inteligencia compleja distribuida por su amplia y framentada geografía, los hidrocarburos no atacaron a cuerpo desnudo ni buscaron un cara a cara.
Desde las entrañas de la tierra urdieron un plan que abarcaba todos los frentes. Así para abandonar su recónditos dominios sin levantar sospechas, se manifestaron como una fuente amigable de energía a la que el hombre se entregó alegre y despreocupado. Además de cubrir las necesidades básicas de supervivencia, los humanos pudimos dar rienda suelta a nuestra vanidad y experimentar una sensación de poder antes propia de dioses y fuerzas de la naturaleza que de nuestra condición mortal.
Así con el anzuelo ya camino del esófago un ser humano encantado de haberse conocido, abrió la puerta a la edad de los hidrocarburos.La verdad que todo fue sobre ruedas para estos seres subterráneos, pocas las ocasiones en que el viento sopla tan a favor en este mundo que podría perfectamente llamarse planeta tropezón. Con esa obsesión nuestra de prenderle fuego a cualquier cosa por absurda que sea, abrimos la puerta a la invasión que incialmente se extendió por tierra y mar.
Pero estos individuos que además de listos son inteligentes, apenas leídos los primeros tratados bélicos comprendieron que lo importante era dominar el aire, además los extremos se tocan y tras tan largo tiempo bajo tierra fue todo un gran placer apropiarse del cielo, un lugar donde los éxitos tienen mejor sabor. Mientras bajo su mirada la ingenua humanidad iba y venía ensimismada cada vez con más ajetreo, mayor velocidad y ruido como si fuese a sublimarse.
Además las nuevas criaturas mecánicas que crecieron y se multiplicaron por todo el planeta bramando y atronando, parecían reencarnaciones metálicas de antiguos dinosaurios que hubieran vuelto como una excrecencia de la nueva clase dominante para volver a apropiarse de la tierra...
lunes, 21 de febrero de 2011
nada
domingo, 6 de febrero de 2011
El domador
domingo, 2 de enero de 2011
Redes
A principios del siglo veintiuno el ser humano creo tantos medios de comunicación que llegaron a faltar los contenidos y de cualquier cosa se hacía un espectáculo con el fin de convocar audiencia a la que vender consumibles en comerciales interminables que atravesaban las emisiones.
Por entonces los medios de masas asentados en un centro emitiendo como grandes factorías, dejaban paso a dispositivos personales que permitían la emisión de contenidos interactivos através de un rudimentario aparato electrónico llamado terminal, que a diferencia del teléfono permitía lanzar contenidos a gran número de receptores y mantener esta emisión en el tiempo a través de los llamados servidores dónde se albergaba. Un invento este que recordaba a otro más remoto, el libro. Las limitaciones de esta técnica eran el suministro eléctrico (alimentación del terminal) y cobertura de red (espacio mixto de redes físicas y señales eléctricas atmosféricas por donde viajaba la información) lo cual propiciaba que no más de una quinta parte de la población pudiera disfrutar de este servicio que raras veces era gratuito.
En tal realidad apareció un medio emisor (Wikileaks, web) no controlado por las autoridades, que aireaban comportamientos ilegales, alegales, chismes, etc. sobre diferentes autoridades, políticas y económicas. Más tarde por efecto contagio aparecieron nuevas "webs" y se extendió a todos los estratos sociales en un arco que abarcaba desde el presidente del mundo hasta el carnicero del barrio, por citar una profesión.
Se cuantificó lo sospechado por todos: Una parte importante de la población se saltaba las reglas escritas o tácitas de una u otra forma. Se desconoce que cantidad de personas de las que defraudaban eran conocedoras del mal que generaban y las razones que les empujaba a ello a todos los que eran conscientes.
Un ambicioso programa científico se puso en marcha para poner remedio. La situación era tan grave que un setenta por cien de los científicos fueron retirados del proyecto al ser salpicados por diversos escándalos.
El treinta por cien restante llego a una conclusión terrible: Se trataba de un problema evolutivo, de falta de evolución, mejor dicho. El cerebro arcaico residuo de épocas remotas era capaz de imponerse sobre el resto del cerebro enviando desde la parte inferior de la nuca y la columna vertebral una pulsación eléctrica de gran intensidad que bloqueaba las neuronas más modernas, ubicadas en los hemisferios frontales . Así según la cantidad de señales cerebrales detectadas se pudo establecer una clasificación que compredía desde "filoprimates" aquellos más aberrantes, fácilmente reconocibles por sus maneras simiescas , hasta los "pseudocavernícolas" capaces de desarrollar una apariencia civilizada a pesar de su comportamiento privado o en grupos reducidos con el que hacían honor a su nombre. Estos últimos el extremo menos involucionado de la horquilla, con frecuencia ocupaban cargos de relevancia en el sector empresarial, económico y determinados cargos políticos de grado medio, habitando biotopos como diputaciones o C.C.A.A.
La solución pasó por implantes en aquel momento micro circuitos impresos con conexiones wifi para tratar de estimular la parte del cerebro más desarrollado y dotarlos de emociones propiamente humanas que permitiesen empatizar con sus semejantes y provocar que su comportamiento tuviese en cuenta los intereses colectivos más que los propios. Lo que venía a ser civilizar a estos seres evolutivamente lentos, más propios de una rama homínidos como los gorilas o mandriles.
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